Adicción a los TRANQUILIZANTES

Se usan en medicina a causa de sus efectos sedantes. Una dosis efectiva disminuye las reacciones emocionales y la ansiedad sin perturbar la percepción, el pensamiento o la conducta.

Si se alarga el tratamiento más allá de dos-tres meses, pierden todo efecto. La necesidad de tomarlos, pasada esta fase, es para calmar el síndrome de abstinencia como cualquier otra droga de abuso.

Su mayor problema reside en la facilidad para obtenerlos y en su apariencia inocua para el organismo, unido a la sensación de bienestar que producen cuando aún no se tiene una dependencia real de ellos.

Conlleva un reto terapéutico, tanto la desintoxicación como la recuperación del sueño sin su consumo.

Su abuso esta causado con mayor frecuencia por hiatrogenía medica, que por abuso recreativo.

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