Instituto para el Tratamiento de Adicciones

Partiendo de que:

Una adicción supone un comportamiento obsesivo-compulsivo: ni se puede quitar de la mente el deseo de consumo ni se controla su consumo indeseado.

Debemos distinguir entre quienes libremente consumen, asumiendo las consecuencias pero no desean cesar en la adicción, de quienes deseando dejarlo,  consumen y se arrepienten de hacerlo, no consiguiendo cesar sin ayuda especializada.

Consideramos estéril el debate si un adicto es una persona enferma o simplemente que sufren con un consumo no deseado, pero que no pueden dejarlo sin el apoyo de un centro especializado.

También es un debate artificial si la adicción es la causa o el efecto. Existe una correlación mutua entre adicción y trastornos psicológicos como la depresión, la ansiedad u otros.

Una vez desintoxicado y estabilizado, dotamos al paciente y a su entorno familiar de técnicas para afrontar situaciones que le llevan a un comportamiento obsesivo-compulsivo que le inducen a nuevos consumos indeseados.

Actuamos así:

Desde el primer día realizaremos  una valoración médica y psicológica para analizar cuales son las necesidades reales del paciente y así poder determinar el tratamiento más adecuado. En la  entrevista psicológica y motivacional detectamos si la persona tiene un deseo real  de querer dejar la adicción, ya que es una de las clave del éxito del tratamiento.

En nuestro centro contamos con un equipo de profesionales sanitarios altamente cualificado y con las medios materiales más avanzados.
Disponemos de habitaciones individuales para su estancia en el centro, con televisión, baño propio y equipadas con todo lo necesario para que su recuperación resulte lo más agradable.

Nuestra meta es que tras una estancia de 5-6 días, ya desintoxicado y estabilizado, el paciente se reincorpore a su actividad habitual en un máximo de diez días.

Por todo lo antedicho, estamos dirigidos a pacientes que mantienen  unas relaciones laborales y familiares estables, para los cuales la mejor estabilización y rehabilitación, es decir la plena vuelta a una vida sin drogas, es volver a su actividad cotidiana en no más de 10 días.